MODELO DE GESTION EDUCATIVA
MODELO
DE GESTION EDUCATIVA ESTRATEGICA
Pedro Moreno Morante
Honorio Cuello Assia
UNIVERSIDAD METROPOLITANA DE EDUCACIÓN CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Las Tics en la Administración Educativa
Dra. Caterine Bedoya Mejía
23 de Diciembre 2022
Presentación
El Modelo de
Gestión Educativa Estratégica y su relación con la educación, Trujillo (2015),
plantea la necesidad inaplazable de mejorar la gestión educativa favoreciendo
con ello el mejoramiento del rendimiento personal y profesional de los
docentes. Este trabajo es importante porque en términos generales, el modelo de
gestión educativa estratégica busca que las organizaciones educativas deben
asumir responsabilidades y riesgos frente a los problemas académicos,
curriculares y de gestión a través del mejoramiento continuo del liderazgo
transformacional para que puedan satisfacer las necesidades de todos los que
integran la comunidad educativa.
La trascendencia de la educación resulta de particular interés al analizar sus diversos niveles y estructuras, así como las características y posibilidades de las instituciones que la imparten. Yusuf y Nabeshima (2007) han presentado estudios en los cuales se reconoce el impacto que tienen las universidades en el crecimiento económico de los países. Moreno-Brid y Ruiz Nápoles (2009) afirman que en América Latina son las universidades las que mantienen el avance de la ciencia y la tecnología, por lo cual consideran como factor clave para aumentar la competitividad internacional de la estructura productiva y acceder a un nivel de alta expansión económica de largo plazo, fortalecer las instituciones de educación superior e investigación, especialmente públicas.
El concepto de modelo de gestión ha venido incorporándose como soporte para la administración (Duque, 2009; Sánchez, 2009). El establecimiento de modelos de gestión puede plantearse como objeto de estudio de la educación superior, pues la metodología de educación superior y a distancia se ha convertido en una importante alternativa para el acceso a la educación (García Aretio, 2001; 2009). Se hace necesario que las instituciones definan y fortalezcan su propio modelo de gestión a través del reconocimiento de factores que, desde las ciencias de gestión, se constituyen en herramientas que benefician el accionar de estas instituciones.
Tabla de Contenido
Presentación
1.1 Referentes
internacionales: principios de la calidad educativa.
1.2 Referentes
nacionales: marco institucional
2. El modelo de gestión
educativa estratégica
2.1 Fundamentos del
modelo de gestión educativa estratégica.
3. La gestión institucional desde
la estructura de la IES
4. La
gestión escolar desde la integración con la comunidad educativa
6. Planeación didáctica y
la gestión de la evaluación.
7. La instrumentalización
de las TIC en la gestión pedagógica a través del currículo.
8. Componentes del modelo
de gestión educativa estratégica.
1. REFERENTES TEORICOS
1.1 Referentes internacionales: principios de la
calidad educativa.
A nivel internacional, los trabajos que
guardan relación con las variables, el Modelo de Gestión Educativa Estratégica
y aspectos educativos, ya sea por el manejo de las variables, indicadores o las
teorías interpretadas son las siguientes:
El
Programa Escuelas de Calidad es uno de los elementos de la política nacional
orientada a la reforma de la gestión educativa; desde su creación en 2001 se
impuso como reto lograr una amplia reforma educativa basada en el
reconocimiento de la singularidad de cada comunidad escolar y en la escuela
como centro de atención del sistema educativo en su conjunto[…] El producto
esperado del pec es una Escuela de Calidad[…] el propósito del pec es avanzar
en la construcción de nuevos modelos de gestión escolar, práctica docente y
participación social que permitan transformar la cultura organizacional y el
funcionamiento de las escuelas públicas que voluntariamente se incorporen al
programa[…] (pp. 37-38).
En
Gran Bretaña (MacGilchrist 1995) ha comenzado a difundirse la planificación del
desarrollo, ya que en ese país aún no hay una legislación que exija a las
escuelas elaborar un plan de mejora, a diferencia de otros países que tienen
como premisa su existencia, como el caso de España, y en algunas naciones se incluyen
criterios de inspección utilizados por las oficinas de los niveles educativos.
En Gran Bretaña se pugnaba por una orientación y por la necesidad voluntaria de
que los centros escolares se adaptaran a un proceso de desarrollo interno; en
otras naciones, de forma paulatina, terminó por asociarse con una
responsabilidad externa obligada
Por
otra parte, el Banco Mundial (Barrera-Osorio, 2010) se ha interesado mucho por
la administración escolar estandarizada como un movimiento que ha tomado gran
fuerza en la última década como estrategia de los gobiernos para cumplir los
objetivos de la Educación para Todos, compromiso contraído en Dakar, y en el
que destaca el objetivo, que se refiere a mejorar los aspectos cualitativos de
la educación lo cual supone realizar un cambio radical en los sistemas
educativos.
Al
respecto, Barrera-Osorio (2010) apunta: Alrededor del mundo, los gobiernos
están poniendo en práctica una variedad de estrategias destinadas a mejorar la
financiación y la prestación de los servicios educativos y recientemente han
mostrado un mayor interés en mejorar la calidad y en aumentar la cantidad (en
cuanto a tasas de inscripción) de estos servicios. Una de esas estrategias es
la descentralización de la toma de decisiones educativas y sus defensores
sostienen que dicha descentralización estimula la demanda de una escuela de
mayor calidad y garantiza que se reflejen las prioridades y los valores locales
de las escuelas[…]
Existen
otros nombres para este concepto, pero todos refieren que la descentralización
de la autoridad del gobierno central hacia el nivel escolar. La administración
educativa descentralizada hace énfasis en el establecimiento escolar individual
(representado por alguna combinación de directores, maestros, padres,
estudiantes y otros integrantes de la comunidad escolar) como principal
autoridad en la toma de decisiones, y sostiene que este cambio en la
formulación de las decisiones redunda en un mejoramiento de la prestación de la
educación (pp. xvii-xviii).
La
dinámica internacional del cambio educativo trae consigo elementos que
intervienen de manera interactiva en este proceso de reconstrucción educativa.
Por tal razón, ha de comprenderse el qué debe cambiar y el cómo se puede lograr
de la mejor manera; simultáneamente enfatizar que el cambio, en su qué y su
cómo, se mantiene en un proceso de interacción y reconfiguración constante.
Fullan y Stiegelbauer (2000) consideran lo que señalan algunos autores en el
plano internacional, en lo que refiere a los movimientos del cambio en el
ámbito educativo; el problema de este asunto crítico es encontrarle sentido y
darle significado al cambio, es decir, responder a una serie de cuestiones
relacionadas con la reforma misma ¿vale la pena?, de aceptarse ¿qué generaría?
y ¿qué se puede hacer para que el efecto sea positivo?, entre otras cuestiones
de alto valor.
1.2 Referentes nacionales: marco institucional
A nivel nacional, los trabajos que guardan relación con el Modelo de Gestión Educativa Estratégica y aspectos educativos, son las siguientes:
Sepúlveda, L. (2009) en su investigación
Caracterizar las variables del liderazgo transformacional que perciben los
seguidores de las organizaciones no gubernamentales ONG. Medellín. Universidad
Nacional de Colombia.
Las conclusiones fueron:
El liderazgo transformacional es aquel que transciende cuando los seguidores se desarrollan, él que es capaz de lograr en sus seguidores que pasen los objetivos individuales para el logro de un objetivo común. De esta manera, el proceso de liderazgo depende del líder -de lo que hace y del papel que cumple en la organización- y de la percepción del seguidor -sobre lo que significa el líder para éÍ, o Ío que debe hacer el líder para ser obedecido. Y por las características propias de las ONG, el liderazgo transformacional se puede presentar en este tipo de organizaciones
Un proceso en el que se comparten
responsabilidades y obligaciones administrativas, decisorias, ejecutorias, de
control y vigilancia permanentes, encaminadas a un constante mejoramiento de la
educación impartida por el Estado desde sus distintas instituciones públicas y
privadas, atendiendo a requerimientos socioeconómicos, políticos, jurídicos,
histórico culturales, de distintos entornos, organizados dentro de los
parámetros establecidos por el sistema educativo. (Betancourt, 2002: 60).
El mismo autor dice que la gestión
educativa adquiere un sentido más amplio que trasciende las fronteras del
sistema educativo, al señalar como responsables del proceso educativo no
solamente al Estado y a la institución escolar, sino al delegar
responsabilidades a la sociedad y también al conceder alguna importancia a la
educación no formal.
Miñana (1999) afirma que dentro de la
gestión educativa lo más importante es generar y apoyar procesos de cambio, en
donde los actores de estos procesos sean los que tomen en sus manos la decisión
de transformar desde los mismos actos de gestión. Significa que al gestionar
cualquier proceso dentro de la institución se requiere una orientación para
planificar adecuadamente y obtener resultados exitosos, orientación enfocada a
fortalecer cada circunstancia, en donde se asuma la autonomía institucional
dirigida al cambio y enriquecimiento de todos los ámbitos educativos, con el
fin de responder a las necesidades de la población. Igualmente, la gestión está
encaminada hacia objetivos y metas definidos, comprobables y pertinentes al
contexto, teniendo como objetivo claro mejorar la calidad del servicio
educativo prestado a la comunidad y lograr promover el cambio no solo en entes
particulares de la institución sino en la totalidad de sus miembros, para
aportar valor agregado en conocimientos e innovación tanto en las aulas como
fuera de ellas.
La gestión por procesos se convierte en una herramienta para direccionar y gestionar los procesos educativos en función de las necesidades, expectativas e intereses de los estudiantes y de la comunidad educativa. Adicionalmente, la gestión por procesos articula temas como calidad, productividad, eficiencia y eficacia; e introduce un elemento más: cómo agregar valor al proceso educativo, lo que implica pensar en cómo innovar en los procesos de enseñanza-aprendizaje. (Correa, Correa y álvarez: 19).
2. El modelo de gestión educativa
estratégica
2.1 Fundamentos del modelo de gestión educativa estratégica.
Desde 2003 el
Programa Escuelas de Calidad impulsa un modelo que se sustenta en los
fundamentos de la gestión educativa estratégica; el modelo se explica mediante
tres conceptos clave: reflexión, decisión y liderazgo, de acuerdo con el
IIPEUNESCO (2003), y cuya finalidad es integrar una nueva forma de entender y
conducir la organización escolar. También toma referencias del movimiento de
reforma educativa denominado "gestión centrada en la escuela"
(Mumane, 2006), modelo popular en todo el mundo desde los años 90 y que parte
de supuestos como los siguientes: facultar a las comunidades escolares en la
toma de decisiones redundará en el planeamiento de la mejora escolar; la
asignación de facultades favorecerá la rendición de cuentas, y el
empoderamiento de las escuelas generará un modelo de planeación participativa
en el cual los maestros, directores y padres de familia asumirán mayores
responsabilidades respecto de las actividades educativas en beneficio del
aprendizaje de los alumnos. (SEP. México. 2012:13).
De acuerdo con
Pozner (2000), la gestión educativa estratégica es una nueva forma de
comprender, de organizar y de conducir, tanto al sistema educativo como a la
organización escolar; pero esto sólo es así cuando el cálculo estratégico
situacional y transformacional se reconoce como uno de sus fundamentos y sólo
en la medida en que éste precede, preside y acompaña a la acción educativa de
modo tal que, en la labor cotidiana de la enseñanza, llega a ser un proceso
práctico generador de decisiones y de comunicaciones específicas.
Las principales
características de la gestión educativa estratégica son:
a) Centralidad
en lo pedagógico. Parte de la idea de que las escuelas son la unidad clave de
organización de los sistemas educativos consiste en la generación de
aprendizajes para todos los alumnos.
b)
Reconfiguración, nuevas competencias y profesionalización. Supone la necesidad
de que los diversos actores educativos posean los elementos indispensables para
la comprensión de nuevos procesos, de las oportunidades y de las soluciones a
la diversidad de situaciones.
c) Trabajo en
equipo. Que proporcione a la institución escolar una visión compartida acerca
de hacia dónde se quiere ir y cuáles son las concepciones y los principios
educativos que se pretenden promover. También tiene que ver con los procesos
que faciliten la comprensión, la planificación, la acción y la reflexión conjunta
acerca de qué se quiere hacer y cómo, que para ser efectivos deben
desarrollarse de manera colegiada.
d) Apertura al
aprendizaje y a la innovación. Ésta se basa en la capacidad de los docentes de
encontrar e implementar nuevas ideas para el logro de sus objetivos
educacionales; así como para romper inercias y barreras, favoreciendo la
definición de metas y priorizando la transformación integral. Las
organizaciones abiertas al aprendizaje son capaces de encarar y resolver
sistemáticamente situaciones adversas, generar nuevas aproximaciones, aprender
de la propia experiencia y de la de otros, y originar conocimiento y
trasladarlo a sus prácticas.
e) Asesoramiento
y orientación para la profesionalización. Consiste en que existan espacios de
reflexión para la formación permanente, para “pensar el pensamiento”, repensar
la acción, ampliar el poder epistémico y la voz de los docentes; se trata de
habilitar circuitos para identificar áreas de oportunidad y para generar redes
de intercambio de experiencias en un plan de desarrollo profesional.
f) Culturas
organizacionales cohesionadas por una visión de futuro. Sugiere plantear
escenarios múltiples ante situaciones diversas, a partir de objetivos claros y
consensos de altura para arribar a estadios superiores como institución; donde
los actores promuevan una organización inteligente, rica en propuestas y
creatividad que estimulen la participación, la responsabilidad y el compromiso
compartido.
g) Intervención
sistémica y estratégica. Supone visualizar la situación educativa, elaborar la
estrategia y articular acciones para lograr los objetivos y las metas que se
planteen; hacer de la planificación una herramienta de autorregulación y
gobierno, para potenciar las capacidades de todos para una intervención con sentido.
(SEP. México. 2009:43-45).
Según la SEP México (2010) Con esta perspectiva, el Modelo de Gestión Educativa Estratégica centra su atención en la concurrencia de los actores en los distintos ámbitos, para la discusión inteligente de las políticas institucionales y de las maneras de intervención, en función de propósitos educativos amplios, como la renovación curricular, la profesionalización docente, la definición del perfil de egreso, el aseguramiento de resultados, el abatimiento del rezago, entre otros factores asociados a la calidad. Es por ello que la gestión educativa estratégica cobra un fuerte sentido en razón de que los docentes la asuman como un modo regular de pensar y hacer, para plantear acciones siempre en función de retos y perspectivas de largo alcance.(p. )
3. La gestión institucional desde la estructura de la IES
Ésta se enfoca
en la manera en que cada organización traduce lo establecido en las políticas;
se refiere a los subsistemas y a la forma en que agregan al contexto general
sus particularidades. En el campo educativo, establece las líneas de acción de
cada una de las instancias administrativas.
Desde esta
categoría la orientación, la generación de proyectos, de programas y de su
articulación efectiva, no se agota en la dimensión nacional; resulta
impostergable una visión panorámica del hecho educativo, de las interrelaciones
entre todos los actores, en todos los planos del sistema mismo. Es preciso
plantear las necesidades y apoyarlas en las competencias de las organizaciones,
de las personas y de los equipos en cada uno de los ámbitos: nacional, estatal,
regional y local, porque se han puesto en el centro de la transformación del
sistema educativo objetivos desafiantes: calidad con equidad para todos,
profesionalización docente y consolidación de escuelas inteligentes; entre
otros asuntos de suma trascendencia; además, porque resulta fundamental
posicionar los principios de autonomía, corresponsabilidad, transparencia y de
rendición de cuentas. En general, la gestión de las instituciones educativas
comprende acciones de orden administrativo, gerencial, de política de personal,
económico-presupuestales, de planificación, de programación, de regulación y de
orientación, entre otras.
En este orden de ideas, la gestión institucional es un proceso que ayuda a una facil conducción de los planes y del conjunto de acciones relacionadas entre sí, que emprenden las administraciones para promover y posibilitar la consecución de la intencionalidad pedagógica en, con y para la acción educativa. Dicha acción educativa se vincula con las formas de gobierno y de dirección, con el resguardo y la puesta en práctica de mecanismos para lograr los objetivos planteados en el sector educativo hacia la calidad; en este marco, el hacer se relaciona con evaluar al sistema, a sus políticas, a su organización y a su rumbo, para rediseñarlo y reorientarlo al cumplimiento cabal de su misión institucional. Este tipo de gestión no sólo tiene que ser eficaz, sino adecuada a contextos y realidades nacionales, debido a que debe movilizar a todos los elementos de la estructura educativa; por lo que es necesario coordinar esfuerzos y convertir decisiones en acciones cooperativas que permitan el logro de objetivos compartidos, los cuales han de ser previamente concertados en un esquema de colaboración y de alianzas intra e interinstitucionales efectivas. (SEP. México. 2010:58.59).
4. La
gestión escolar desde la integración con la comunidad educativa
La gestión escolar ha sido objeto de diversas conceptualizaciones que
buscan reconocer la complejidad y la multiplicidad de asuntos que la
constituyen. Así, desde una perspectiva amplia del conjunto de procesos y de
fenómenos que suceden al interior de la escuela (sep, 2001), se entiende por
gestión escolar:
El ámbito de la cultura organizacional, conformada por directivos, el
equipo docente, las normas, las instancias de decisión y los actores y factores
que están relacionados con la ‘forma’ peculiar de hacer las cosas en la escuela,
el entendimiento de sus objetivos e identidad como colectivo, la manera como se
logra estructurar el ambiente de aprendizaje y los nexos con la comunidad donde
se ubica (p. 17).
De acuerdo con Loera (2003), se entiende por gestión escolar el conjunto
de labores realizadas por los actores de la comunidad educativa (director,
maestros, personal de apoyo, padres de familia y alumnos), vinculadas con la
tarea fundamental que le ha sido asignada a la escuela: generar las
condiciones, los ambientes y procesos necesarios para que los estudiantes
aprendan conforme a los fines, objetivos y propósitos de la educación básica.
Tapia (2003-1) señala: convertir a la escuela en una organización
centrada en lo pedagógico, abierta al aprendizaje y a la innovación; que abandone
certidumbres y propicie acciones para atender lo complejo, lo específico y lo
diverso; que sustituya las prácticas que no le permiten crecer, que busque el
asesoramiento y la orientación profesionalizantes, que dedique esfuerzos
colectivos en actividades enriquecedoras, que concentre la energía de toda
comunidad educativa en un plan integral hacia su transformación sistémica, con
una visión de conjunto y factible.
El enfoque estratégico de la gestión escolar consiste en las acciones que despliega la institución para direccionar y planificar el desarrollo escolar, de acuerdo con una visión y misión precisas, compartidas por todos los miembros de la comunidad escolar; considera la capacidad para definir la filosofía, los valores y los objetivos de la institución, y para orientar las acciones de los distintos actores hacia el logro de tales objetivos. Además, toma en cuenta la capacidad para proyectar la institución a largo plazo y para desplegar los mecanismos que permitan alinear a los actores escolares y los recursos para el logro de esa visión. (SEP. México. 2010:60.61).
5. La gestión pedagógica
Es en este nivel
donde se concreta la gestión educativa en su conjunto, y está relacionada con
las formas en que el docente realiza los procesos de enseñanza, cómo asume el
currículo y lo traduce en una planeación didáctica, cómo lo evalúa y, además,
la manera de interactuar con sus alumnos y con los padres de familia para
garantizar el aprendizaje de los primeros.
La gestión
pedagógica en América Latina es una disciplina de desarrollo reciente, por ello
su nivel de estructuración, al estar en un proceso de construcción, la
convierte en una disciplina innovadora con múltiples posibilidades de
desarrollo, cuyo objeto potencia consecuencias positivas en el sector
educativo.
Rodríguez (2009)
menciona que para Batista la gestión pedagógica es el quehacer coordinado de
acciones y de recursos para potenciar el proceso pedagógico y didáctico que
realizan los profesores en colectivo, para direccionar su práctica al
cumplimiento de los propósitos educativos. Entonces, la práctica docente se
convierte en una gestión para el aprendizaje.
Profundizar en
el núcleo de la gestión pedagógica implica tratar asuntos relevantes como la
concreción de fines educativos, aplicación de enfoques curriculares, estilos de
enseñanza, así como formas y ritmos de aprendizaje; por lo cual, la definición
del concepto va más allá de pensar en las condiciones físicas y materiales de
las aulas; se centra en un nivel de especificidad que busca gestar una relación
efectiva entre la teoría y la práctica educativa.
La gestión
pedagógica busca aplicar los principios generales de la misión educativa en un
campo específico, como el aula y otros espacios de la educación formal
debidamente intencionada. Está determinada por el desarrollo de teorías de la
educación y de la gestión; no se trata sólo de una disciplina teórica, su
contenido está influido, además, por la cotidianidad de su práctica. De este
modo, es una disciplina aplicada en un campo de acción en el cual interactúan
los planos de la teoría, los de la política y los de la praxis educativa.
La gestión
pedagógica está ligada a la calidad de la enseñanza y su responsabilidad reside
principalmente en los docentes frente al grupo, para Zubiría (2006) el concepto
que cada maestro tiene sobre la enseñanza es el que determina sus formas o
estilos para enseñar, así como las alternativas que ofrece al alumno para
aprender.
Para Harris (2002) y Hopkins (2000), el éxito escolar reside en lo que sucede en el aula, de ahí que la forma en que se organizan las experiencias de aprendizaje pueden marcar la diferencia en los resultados de los alumnos en relación con su desarrollo cognitivo y socio afectivo. Rodríguez (2009) coincide en que, independientemente de las variables contextuales, las formas y los estilos de enseñanza del profesor y su gestión en el aula son aspectos decisivos a considerarse en el logro de los resultados, y se hacen evidentes en la planeación didáctica, en la calidad de las producciones de los estudiantes y en la calidad de la autoevaluación de la práctica docente, entre otras.
6. Planeación didáctica y la gestión
de la evaluación.
Revisar y
reflexionar acerca del proceso de enseñanza puede llevar a reconocer la
relación entre el significado y la práctica que ejerce cada docente. Las formas
o estilos para enseñar a los alumnos muestran el concepto que tiene cada
profesor acerca de lo que significa enseñar y determina las formas que se
ofrecen a los estudiantes para aprender. Los docentes son los responsables de
crear las condiciones que favorecen la construcción de aprendizajes en sus alumnos
a partir del conocimiento que tienen de ellos y de sus necesidades.
Las formas y
estilos de enseñanza de cada maestro pueden apreciarse en su planeación
didáctica, en los cuadernos de los alumnos y en la autoevaluación de la
práctica docente; conviene revisarlos y reflexionar acerca de las oportunidades
que ofrece a los alumnos para aprender. En virtud de lo anterior, la mejora de
los aprendizajes de los estudiantes constituye en sí misma, el sentido y la perspectiva de la evaluación; en
esta dimensión se requiere de la autoevaluación docente sobre su hacer
profesional, pues los resultados de sus alumnos son, en gran medida, producto
de su práctica cotidiana.
El profesor debe
ser capaz de crear ambientes de aprendizaje exitosos que emerjan de las capacidades
y condiciones propias de la situación concreta de cada comunidad educativa.
Para ello, debe considerar los estilos de aprendizaje de los alumnos, es decir,
reconocer las formas con las cuales se desarrollan mejor y hacen uso de
herramientas cognitivas, como la observación, el razonamiento, el análisis, y
la síntesis, entre otras.
Además, debe
tomar en cuenta las aptitudes y los ritmos de aprendizaje de sus alumnos, es
decir, reconocer sus capacidades en tiempo y forma para desarrollar óptimamente
las competencias comunicativas, de exploración y comprensión del mundo natural
y social, de pensamiento matemático, de desarrollo personal y para la
convivencia; campos formativos que delinean el perfil de egreso que se espera
alcanzar en la educación básica nacional.
Tener conciencia
de la diversidad de sus alumnos (SEP, 2008) permite a los maestros implementar
alternativas pedagógicas dinámicas, flexibles, diferenciadas y plurales. Ante
las exigencias educativas actuales es preciso, como colegiado, profesionalizar
las prácticas docentes para facilitar el desarrollo de competencias en sus
alumnos, que generen oportunidades para una mayor y mejor aplicación de los
aprendizajes adquiridos en el aula, en la escuela, en su comunidad y en el
contexto social próximo.
Para lograr lo
anterior, el docente debe seleccionar las actividades didácticas a implementar
en el aula, lo cual permite que el profesor prevea el desarrollo de la clase e
identifique las modalidades de planeación más apropiadas. Para fortalecer el
hacer educativo, los docentes han de diseñar sus clases con actividades y
recursos didácticos que alienten procesos de aprendizaje significativos para
sus alumnos; es necesario conversar entre colegas para identificar y definir
las estrategias de enseñanza apropiadas para favorecer los aprendizajes. Al
evaluar periódicamente a los estudiantes, en lo individual como en lo grupal,
se recupera el grado de avance de los aprendizajes esperados; referentes sobre
el desempeño y el nivel de logro de las competencias básicas; estas “señales”
permiten a los profesores retroalimentar y orientar sus estrategias didácticas
hacia las necesidades y los alcances de sus alumnos.
Cualquiera
metodología didáctica (proyectos de aula, centros de interés, secuencias
didácticas, prácticas escolares, unidades de trabajo, entre otras), para
generar buenas prácticas docentes y para detonar el desarrollo de competencias
en los estudiantes, debe considerar características como:
a) Las
capacidades, estilos y ritmos de aprendizaje de los alumnos.
b) La selección
y priorización de contenidos curriculares relevantes.
c) El contexto
social e intercultural.
d) El clima
escolar y el ambiente áulico.
e) La acción del
profesor en su diario hacer.
Evidentemente, un factor fundamental es la acción docente, que hace la diferencia entre el aprender o no; entre propiciar el desarrollo de competencias para la vida de sus estudiantes o no hacerlo. Su función es primordial (SEP, 2009) para que los alumnos logren un desempeño poli funcional en múltiples situaciones y, sobre todo, enriquezcan la perspectiva de sí mismos y del mundo en que viven, como ciudadanos y como seres humanos sensibles e inteligentes.
7. La instrumentalización de las TIC en la gestión pedagógica a través del currículo.
En la era de las nuevas tecnologías, luego de la
pandemia las tecnologías y su impacto en la educación han hecho masivo el uso
de las tics, el sector de las tics cobra aún más relevancia en la comunicación,
presentación y preparación de contenidos. Los procesos digitales proveen de
herramientas que pueden facilitar la adecuación del currículo al uso de Tics en
la educación.
La instrumentación de las tics en gestión
curricular plateado desde las necesidades de infraestructura, conectividad,
consecución de software y Hardware, mediante el uso de una pedagogía acorde que
permita la construcción de entornos virtuales que median o hagan posible el
aprendizaje mediante el uso de las Tics.
El uso de los
medios tecnológicos, mirándolo desde un ámbito educativo suelen aportar grandes
ventajas en regiones o contextos donde no se tiene una gran brecha digital, es
decir, que éstos pueden ser facilitadores del proceso de enseñanza-aprendizaje
en el aula, ya que las lecciones se vuelven más activas e innovadoras y mejoran
la comunicación entre los alumnos y otros docentes de la institución entre
otros.
Para lo
concerniente al modelo de gestión educativa vamos a tomar o considerar las
tecnologías tomando en cuenta la gestión de recursos, la capacitación, la
adecuación del currículo a una nueva pedagogía es decir una media por uso del
computador y la internet.
según Adell, (1997)
"... El conjunto de procesos y
productos derivados de las nuevas herramientas (hardware y software), soportes
de la información y canales de comunicación relacionados con el almacenamiento,
procesamiento y transmisión digitalizados de los datos.” (p. 15)
según Bello (2006),
“En lugar del lápiz, el cuaderno, los lápices de colores, y
los libros de texto, el actual utillaje educativo del aula virtual está formado
por la pantalla, el ratón, el teclado, la multimedia, la pizarra electrónica,
el software y los videojuegos. Los estudiantes deben aprender a manejar
estos nuevos instrumentos y los creadores de materiales educativos deben
plasmar el conocimiento y las destrezas en los nuevos soportes. En las aulas
virtuales se estudiará ante la computadora y con el Internet.” (p. 12)
Partiendo de
estos conceptos se hace necesario dentro de la gestión e instrumentalización,
el análisis, proyectar toda una gestión que permita que los recursos e
infraestructura tecnológica estén al servicio de la planta docente y de la
parte administrativa, es decir tanto fuera como dentro del aula con la
flexibilidad e inmediatez que brindan las tics. También se suman incontables
características, el uso de texto, imagen, audio, video, foros, chats, correos,
videojuegos, la gamificación, la reutilización, la adaptación de material, la
realidad virtual, la realidad aumentada, con por mencionar algunas
potencialidades que posee la tecnología actual que resultan en un fenómeno que
se debe incorporar en cualquier currículo que apunte a formar profesionales que
vayan de la mano con las competencias y habilidades del siglo XXI.
Tomado
de:https://www.uned.ac.cr/academica/images/PACE/docs/articulos/Uso_TIC_Diseno_Curricular.
Ámbito tecnológico:
plantea retos frente a desarrollar o posibilitar destrezas en cuanto a
comunicación online, ofimática, desarrollo de contenidos, habilidades técnicas
que demanda el uso y utilización de los medios digitales con fines educativos.
Ámbito administrativo: capacitaciones constantes para que el cuerpo docente pueda sumir con
soltura el nuevo rol que le impone la virtualidad y desempeñarse con igual o
mejor calidad que en la clase presencial.
Potencial pedagógico de las Tics y la planificación curricular.
“En un inicio
del trabajo se evidenció como el manejo de las TIC´s en el campo educativo se
realiza de forma muy superficial marginal y limitada y que para superar esta
visión se vuelve necesario llevar a cabo una labor de alfabetización digital e
informacional que permita a los usuarios aprovechar todo el potencial que éstas
ofrecen en el campo pedagógico. Por ejemplo, en el caso de los recursos, las
imágenes favorecen el aprendizaje ya que muestra lo que se explica, no solo con
palabras, sino que permite percibir lo que otros medios como los escritos no
logran hacer con igual realismo cuando se aprovecha el recurso visual. También,
en el manejo de los elementos tecnológicos se puede ofrecer diseños atractivos
que propician experiencias que enriquecen el aspecto conceptual y permiten
organizar los conocimientos de formas más adecuados Otro de los factores que
menciona, como favorecedores Cabero (2001), el aprendizaje, es la fuerte
interactividad que mantiene la atención constante del educando sobre la
actividad que se realiza. En este sentido Fainholc , menciona el aporte de
Gadamer, H. (2004), al decir que son “elementos que intervienen en ese
"diálogo" porque el intérprete y el texto son dos interlocutores que
a través de la articulación dialéctica de 19 preguntas y respuestas
relacionadas mutuamente, pretenden alcanzar el entendimiento para comunicar
algo”. (p.18) Se vuelva relevante el aprovechamiento de esa interactividad,
para la construcción del conocimiento que debe ser propiciado en el campo
educativo. Para que esta dimensión pedagógica se cumpla de forma efectiva es
importante ahondar en aspectos de planificación curricular tales como la buena
elección de los objetivos y los contenidos que se va a trabajar en el curso, el
material que se va a utilizar en los que se toma en cuenta criterios como la
calidad y actualización; que las actividades de aprendizaje sean las
pertinentes para el desarrollo del contenido, así como una buena congruencia
entre los objetivos del curso y los contenidos desarrollados. Se deben plantear
claramente los criterios de evaluación y la retroalimentación continua, así
como formular realmente los tiempos destinados para las actividades. Todo esto
será posible en la medida en que los usuarios sean capaces de manejar la
tecnología desde los dos puntos de vista que se han tratado: el digital y el
informacional. De ahí, que el aporte de este artículo es la de demostrar que
para la elaborar una propuesta curricular que permita alfabetizar tanto
informacional como digitalmente a los usuarios educativos de las TIC´s es
necesario considerar las tres dimensiones estudiadas: la tecnológica, la
administrativa y la pedagógica. Y que desde el punto de vista de esta última es
necesario tomar en cuenta los elementos curriculares de programación: los
objetivos, los contenidos, los recursos, la metodología, la didáctica y la
evaluación los cuales debe de estar orientados a favorecer el aprendizaje
efectivo. Es importante hacer hincapié que en la formulación de un planeamiento
curricular que busque aprovechar las TIC´s debe tomarse en cuenta que los
objetos para el aprendizaje no serán diferentes a los que tradicionalmente se
han utilizado pero que necesita que el estudiante y el docente sean capaces de
usar la tecnología sin ninguna limitación, de ahí que se tome en consideración
la formación que propicie las posibilidades de hacer uso de éstas, de forma
clara y precisa”.
Tomado
de:https://www.uned.ac.cr/academica/images/PACE/docs/articulos/Uso_TIC_Diseno_Curricular.
8. Componentes del modelo de gestión
educativa estratégica.
Según SEP México
(2010) propone que es importante mencionar que tanto los principios de calidad
como de gestión son transversales al desarrollo y al ejercicio de los
componentes del MGEE, es decir, la base del liderazgo, del trabajo
colaborativo, de la participación social, del diseño de la planeación y la
realización de la evaluación, son principios que rigen la forma como los
docentes se relacionan y ejercen en la práctica los componentes. (p.106).
Se dan a conocer los siguientes componentes de la
gestión educativa:
a. Liderazgo compartido
Este componente pretende plantear esas y otras preguntas, asumiendo que puede haber muchas respuestas, por ejemplo, de quien ejerce un liderazgo institucional que no precisamente está determinado por un nombramiento, sino que lo construye y lo aplica día a día; o de quien tiene un liderazgo natural, mas no oficial, es decir, quien es líder, pero no directivo; o bien, de quien no es líder por considerarlo un atributo que no le corresponde o que no puede desarrollar; son situaciones diferentes que dan cuenta de que existen valores del liderazgo por descubrir y, más aún, por aprovechar. (SEP. México. 2010:87 y 88).
b.
Trabajo
colaborativo
Un
equipo es un conjunto de individuos con habilidades complementarias, que
dependen unos de otros para establecer y cumplir propósitos y metas
compartidas. Cuando estas personas suman esfuerzos para resolver un objetivo
común consiguen desarrollar una buena comunicación, altos niveles de confianza,
cooperación y colaboración. Para distinguir la efectividad en un trabajo de
equipo, habrá que remitirse a su capacidad de organización, a su funcionamiento
y a sus resultados. (SEP. México. 2010:95).
c.
Flexibilidad
en las prácticas y relaciones
Este
principio no solamente refiere a las prácticas y relaciones en el aula, también
de la organización escolar y de todos los actores: alineamientos, acuerdos,
etcétera, para atender lo importante; si bien, la escuela es un nivel y el aula
es otro debemos tener claridad de que en ambas partes debe ocurrir lo mismo en
cuanto a las prácticas y relaciones, para que la innovación se dé, lo que
implica poner en práctica un pensamiento flexible.
Schmelkes
(2009) comenta que las transformaciones globales, sociales, económicas y
culturales hacen necesario que los sistemas educativos estén alertas a estos
cambios para que puedan incorporarlos a su quehacer de manera pertinente y
relevante, lo que conlleva a las escuelas, en lo particular, y a todo el
sistema educativo, en lo general, a ser flexibles en sus prácticas y en sus
relaciones para poder adaptarse a ese nuevo contexto.
Esta
característica hace hincapié en que es preciso respetar e impulsar la
autogestión de las organizaciones educativas para que, en el ámbito de su
competencia, responda a la población que beneficia al satisfacer sus demandas
con un sentido de empatía y responsabilidad. Las políticas, los programas y los
proyectos educativos, desde su diseño, consideran el punto de vista de los
beneficiarios; además, se mantiene la posibilidad de hacer las adaptaciones
correspondientes en los diferentes niveles de concreción y temporalidad sin que
se contravengan las normas y los criterios básicos de operación. (SEP. México.
2010:111).
d.
Planeación
estratégica
La
planeación estratégica es definida como el proceso sistémico y sistemático para
la mejora continua de la gestión, derivado de la autoevaluación y basado en
consensos, que direcciona las acciones del colectivo escolar hacia escenarios
deseados a mediano plazo.
Una
planeación estratégica es participativa cuando en la escuela se involucra a los
alumnos, padres de familia, maestros, director y, como apoyos externos, al
supervisor, jefe de sector y/o de enseñanza. Su diseño, ejecución y seguimiento
es responsabilidad de todos ellos y muestra los deseos de mejora y las formas
que, desde su punto de vista, son las idóneas para obtenerla, dando respuesta a
la capacidad de decisión basada en el conocimiento de su contexto.
El
carácter participativo de la planeación denota su principal atributo e ilustra
la tendencia del Modelo en su conjunto. El enfoque de ésta es estratégico y se
concreta en la herramienta denominada PETE -a tratarse más adelante-, ante la
necesidad de llevar este ejercicio más allá del entorno escolar y de los
períodos de alcance, para que adoptara cursos de acción que partieran de la
definición de una filosofía y cultura escolar determinados por objetivos y
metas a mediano plazo, tomando en cuenta los diversos escenarios que pudieran
presentarse al momento de ejecutar las acciones planeadas. Este precepto supera
de entrada, los criterios y alcances de los ejercicios de planeación
tradicional, porque sitúa a los responsables en el papel de estrategas y
diseñadores de escenarios susceptibles de construirse. (SEP. México. 2009:66 y
67).
e.
Participación
social
Responsable La
participación social parte de las opiniones de la sociedad y sus organizaciones
como evaluadoras de las políticas públicas para que éstas sean modificadas o
reelaboradas al ejercer cierta presión considerando el bien común. En el caso
de la escuela, está referida a la participación de los padres de familia,
comunidad y organismos interesados en el acontecer de la escuela, en cooperar
con el colegiado en la formulación y ejecución del plan escolar tomando
decisiones conjuntas y realizando tareas de contraloría social.
Los órganos
oficiales que desde la escuela estimulan dicha relación, aunque no son
limitativos, son los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS) y las
Asociaciones de Padres de Familia (APF), estas últimas, aunque no son parte del
modelo, sí se reconocen como necesarias para que éste opere en las escuelas,
entendiendo que también están al servicio de la comunidad escolar. (SEP. México.
2009:73 y 74).
f.
Evaluación
para la mejora continua
Se define este
componente como la valoración colectiva y crítica de los procesos implementados
en sus fases de planeación, desarrollo e impacto, caracterizada por una actitud
que asume la responsabilidad por los resultados propios y con apertura a
juicios externos, factores fundamentales para la toma de decisiones.
Los individuos,
al igual que las instituciones, tienden a hacer juicios de valor sobre
determinados aspectos de la vida cotidiana; en el ámbito de la educación se
considera que la importancia de emitir tales juicios consiste en que estén
orientados a un destino predeterminado, que es: la mejora continua de los
procesos. Así, se busca superar el enfoque tradicional de la evaluación educativa
que se limita a la calificación y a la acreditación, y en un momento dado, a
controlar o sancionar de manera cuantitativa el fenómeno educativo, que es
esencialmente cualitativo. (SEP. México. 2009:70).
g.
Autonomía
responsable
Esta cultura de
trabajo diferente genera compromiso y responsabilidad en el colectivo, al
otorgarle a la escuela un nivel de autonomía para decidir el rumbo que ha de
tomar en función del logro educativo de sus estudiantes, es por ello que la
toma de decisiones deberá relacionar el desempeño de los actores escolares con
los resultados educativos para generar acuerdos y compromisos que respalden las
acciones en favor del aprendizaje de los alumnos. La gestión estratégica
implica la toma de decisiones centrada en los estudiantes. De esa manera, si el
criterio fundamental para tomar decisiones son 53 los alumnos, entonces
estaremos siendo coherentes y congruentes con reconocer a la escuela y al
alumnado en el centro de toda iniciativa y ampliar el margen de decisión para
que suceda lo anterior. (SEP. México. 2010:107).
h.
Corresponsabilidad
Este principio
de la gestión educativa estratégica alude al hecho de que implementar un
enfoque estratégico requiere poner en práctica un trabajo colaborativo y un
liderazgo compartido, y esto supone que cada uno de los integrantes del
colectivo asuma la responsabilidad que les corresponda a partir de la visión
escolar establecida.
La toma de
decisiones corresponsable es un proceso complejo y de múltiples dimensiones,
que no puede ser restringido a un único ámbito, en un solo tiempo ni ser
generado por un único actor. Sólo se entiende si se considera a los distintos
actores educativos quienes, a través de sus prácticas, ponen en funcionamiento
procesos de toma de decisiones compartidas.
El primer gran
cambio que los actores escolares experimentan al implementar el mgee es que, a
partir de la identificación del estado de su gestión, formulan ciclos de mejora
en los cuales tienen el poder de tomar decisiones de carácter local o
específico ante una situación dada, sin que su decisión sea supeditada a la
autorización de otras instancias, como ocurría con el modelo predominante en el
siglo pasado. (SEP. México. 2010:108).
i.
Transparencia
y rendición de cuentas
Este principio
permite establecer estrategias de información a la comunidad educativa de las
actividades y de los resultados de la gestión; comprende el clima
organizacional y el áulico, el proceso de enseñanza y el aprendizaje de los
alumnos, el desempeño profesional, la participación social y la administración
de los recursos. Es una denominación compuesta usada como traducción del
término anglosajón accountability, aunque su aplicación no es transferible a
nuestra cultura. Tiene sus orígenes en el sector privado, pero ha proliferado
en el sector público para dar a conocer los resultados del ejercicio en
dependencias, organismos, instituciones, programas y proyectos financiados con recursos
del erario público. (SEP. México.
2010:109).
En educación, de
acuerdo con Poggi (2008), el concepto se difunde en un contexto reciente,
caracterizado por aspectos como los siguientes:
Ø
Una redefinición del papel del Estado.
Ø
El fortalecimiento del discurso sobre autonomía
escolar.
Ø
El establecimiento de mecanismos para tomar
decisiones.
Ø La producción de estándares y el desarrollo de sistemas de evaluación focalizados en resultados académicos
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